Publicado: 17 de Noviembre de 2016

El barrio de Lavapiés, en el distrito Centro está sufriendo un grave problema de chinches y cucarachas.

A la acumulación de la basura en las calles se suman las frecuentes plagas detectadas en decenas de viviendas. El problema de las chinches lleva varios años siendo uno de los quebraderos de cabeza en Madrid y en el resto del mundo civilizado. Un estudio de los vecinos revela que en lo que va de 2016, un total de 91 edificios han sufrido plagas. En 81 de esos inmuebles, el problema estaba relacionado con las chinches.

El recuento de las calles con viviendas afectadas ha sido elaborado a partir de los datos de tres empresas de desinsectación diferentes. En 77 de estos puntos, la plaga era de chinches mientras que en nueve casos el problema era de cucarachas. Otros cuatro bloques de viviendas presentaban plagas de chinches y cucarachas de forma simultánea. Cierra el estudio un edificio ubicado en la calle Sombrerería en el que la infestación estaba relacionada con la presencia de ratas.

El origen de su propagación está en la mala gestión que se hace de muebles y de ropa contaminada por parte de los vecinos afectados. NUNCA se deben dejar objetos contaminados sin tratar o sin llevar a puntos limpios debidamente precintados.La crisis económica hace que estos objetos (colchones, muebles, ropa...) sean recogidos por personas necesitadas que lo que hacen es propagar la plaga a otros inmuebles.

El elevado número de pisos patera multiplica el problema, ya que la falta de limpieza e higiene añadido a la acumulación de enseres hace que los insectos vivan en "el paraiso" .

Cuando en un edificio se detecta una plaga de chinches, la empresa de desinsectación tiene que fumigar cada una de las viviendas del bloque. A los 15 días, se repite esta operación, que obliga casi a «desmontar» cada casa. Posteriormente, tienen lugar las revisiones mensuales. Además, cada familia debe lavar toda la ropa –incluidas las cortinas y las alfombras– a 60 grados con productos de limpieza especiales para eliminar de los tejidos los huevos que las chinches han depositado. Además despues de cada tratamiento hay que respetar un plazo de seguridad de 12 horas que no puede haber nadie en las viviendas, con lo que eso supone de complicación para buscar donde dormir y de coste añadido.

AMELIN realiza este tipo de tratamientos en viviendas y edificios completos de Madrid y los pueblos de la Comunidad de Madrid.